
2009/03/19
Violinista extraviada.

Sabía de la magia de tus notas angelicales,
marinos que venían de San Petersburgo
hablaban de tí.
Turistas en el Caribe, se deleitaban del sonido
de las cansadas clavijas viajeras.
Hoy que ausente de tus notas
te busco en los conciertos
de mi silencio.
Me pregunto, si aún he de guardar
el estuche de terciopelo, que has dejado
olvidado en el tren de la Siberia
mi niña venezolana.
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