
Todo buen caminante se arma de comidas y enseres para su largo viaje, llevará su brújula y su cuaderno, sus recuerdos y sus plumas, sabrán los paisajes de su infortunio y las aves darán ánimo para continuar volando al encuentro bendito...
Todo buen caminante solo se detiene para mirar hacia adelante, atrás quedan los sinsabores, la melancolía y la traición...
En el camino les espera la sonrisa sincera y un rincón donde descansar las penurias del infortunio. Quizás la sonrisa de un niño, le devuelva la ternura, para continuar creyendo en el final soñado…
Todo buen caminante, sabe que llegará el día del regreso... entonces vendrán los tiempos de análisis y se dirá a si mismo... He caminado y he aprendido...
Que sin ti, no puedo más vivir...
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